Construyendo Sobre la Roca: Jesús, Nuestro Fundamento
Jesús contó una parábola acerca de una casa construida sobre la roca. Explicó que cuando vinieron las aguas y soplaron los vientos, aquella casa permaneció firme porque estaba bien fundada. Así también sucede con nuestras vidas: lo que está en nuestro corazón determina lo que producimos y cómo resistimos las pruebas.
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”
— Lucas 6:45
Jesús preguntó:
“¿Por qué me llamáis: Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?”
Luego explicó que quien viene a Él, escucha Sus palabras y las obedece, es como un hombre que cavó profundamente y puso los cimientos de su casa sobre la roca. Cuando vino la inundación y el río golpeó con fuerza, la casa no cayó porque estaba fundada sobre la roca. Pero quien oye y no obedece es como el que construyó sin cimientos; cuando el río golpeó, la casa cayó, y su ruina fue grande.
— Lucas 6:46–49
Cristo: El Fundamento de Nuestra Vida
La base de nuestra vida debe ser Jesús. Él es la roca sobre la cual todo debe edificarse.
“Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.”
— 1 Corintios 10:1–4
Los “Tirantes” de la Casa: Sus Mandamientos
Para que una casa tenga paredes firmes, necesita tirantes o vigas que las sostengan. El fundamento mantiene esos tirantes en su lugar, y las paredes se afirman sobre ellos.
De la misma manera, Jesús nos da los “tirantes” espirituales: Sus mandamientos.
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
— Juan 14:15
“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama.”
— Juan 14:21
Construir correctamente sobre la roca significa venir a Jesús, escuchar Sus palabras y obedecerlas. No basta con oír. No basta con acercarse. También debemos hacer lo que Él dice.
La Fe Verdadera Produce Acción
El libro de Santiago lo explica con claridad:
“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma… Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras… ¿Quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?”
— Santiago 2:17–20
La fe genuina en Jesús siempre produce obediencia y transformación.
Pero también es cierto que las obras sin fe no tienen valor. Jesús desea que tengamos una fe viva, una fe que se apoya completamente en Él.
Firmes Cuando Soplan los Vientos
Jesús quiere que edifiquemos nuestra vida sobre Él, para que cuando lleguen los problemas —los vientos, las aguas, las tormentas— podamos permanecer firmes.
Una vida fundada en Cristo no se derrumba, porque Él es la roca inconmovible.
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