Hechos 19:13–16
Hay pasajes en la Escritura que parecen escritos para este tiempo, para nuestras iglesias, para nuestra generación.
Hechos 19 es uno de ellos.
Porque, siendo sinceros, algunas iglesias hoy no podrían discernir ni cómo salir de una tormenta de granizo.
Tienen programas, comités, luces, sonido, transmisiones y eslóganes…
pero no tienen poder, ni autoridad, ni discernimiento, ni fuego del Espíritu Santo.
Y Hechos 19 nos muestra lo que sucede cuando la gente intenta hacer la obra de Dios sin el Espíritu de Dios.
I. “Jesús, el que Pablo predica” — El peligro de una fe prestada
Los hijos de Esceva intentaron echar fuera un demonio diciendo:
“Os conjuro por Jesús, el que Pablo predica.”
No conocían a Jesús.
Solo sabían acerca de Él.
Tenían lenguaje prestado, autoridad prestada, religión prestada.
Esta es la primera advertencia:
- No puedes echar fuera lo que toleras
- No puedes caminar en autoridad si no estás bajo autoridad
- No puedes usar el nombre de Jesús como fórmula mágica
La fe prestada no tiene poder.
Una iglesia puede gritar el nombre de Jesús todo el día, pero si no lo conoce, le obedece y camina con Él, el mundo espiritual no se mueve.
II. “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo…” — El infierno lleva registros
La respuesta del demonio es escalofriante:
“A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?”
El infierno reconoció:
- A Jesús — el Hijo de Dios
- A Pablo — un hombre lleno del Espíritu Santo
- Pero no a estos religiosos imitadores
El infierno sabe:
- quién camina en santidad
- quién camina en obediencia
- quién camina en verdad
- quién camina en el Espíritu
Y también sabe quién solo finge ser iglesia.
Algunas iglesias son conocidas en su comunidad…
pero no en el cielo.
Y ciertamente no son temidas en el infierno.
III. “El hombre se lanzó sobre ellos” — Cuando la religión se enfrenta a la realidad
El hombre endemoniado los atacó, los despojó, los hirió y los hizo huir desnudos y heridos.
Eso es lo que pasa cuando:
- las iglesias imitan en lugar de discernir
- los líderes actúan en lugar de orar
- los ministerios copian en lugar de consagrarse
- la gente usa el nombre de Jesús sin la vida de Jesús
La religión desnuda es religión expuesta.
No tiene:
- cobertura
- autoridad
- discernimiento
- protección
Parece espiritual… hasta que llega la batalla real.
IV. Aplicación moderna — Por qué esto importa hoy
Muchas iglesias hoy repiten el error de los hijos de Esceva:
- Usan el nombre de Jesús pero no conocen Su voz
- Predican las palabras de Pablo pero no viven su vida
- Imitan los dones espirituales sin el fruto espiritual
- Intentan echar fuera la oscuridad mientras viven en compromiso
- Gritan, cantan y hacen espectáculo sin discernimiento
Y el mundo espiritual responde:
“¿Quiénes son ustedes?”
Porque la autoridad no viene de:
- micrófonos
- títulos
- plataformas
- edificios
- programas
- emoción
La autoridad viene de relación, obediencia y santidad.
V. El llamado — Ser una iglesia que el infierno reconoce
No necesitamos más hijos de Esceva.
Necesitamos más Pablos.
Necesitamos:
- iglesias que oren
- creyentes que disciernan
- pastores que caminen en santidad
- santos que conozcan la voz del Pastor
- personas que no pidan prestada la autoridad — sino que la lleven
La pregunta hoy no es:
“¿Vas a la iglesia?”
ni
“¿Conoces acerca de Jesús?”
La pregunta es:
¿El infierno conoce tu nombre?
No porque seas ruidoso…
sino porque estás sometido.
No porque seas talentoso…
sino porque eres obediente.
No porque seas religioso…
sino porque eres de Él.
VI. Llamado final
Los hijos de Esceva salieron corriendo desnudos y heridos.
Pero Pablo caminó en victoria, autoridad y discernimiento.
La diferencia no fue personalidad.
Ni educación.
Ni posición.
Fue relación.
Y esa es la invitación hoy:
Deja de pedir prestada la fe de otros.
Deja de imitar el caminar de otros.
Deja de depender de la unción de otros.
Conócelo tú mismo.
Camina con Él tú mismo.
Lleva Su autoridad tú mismo.
Porque cuando verdaderamente perteneces a Jesús…
el infierno lo sabe.