Esperanza en Jesús

Creciendo en la fe

Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza

Idea principal

Nuestra protección viene de Dios. No necesitamos vivir con miedo porque podemos confiar en Él.

Versículo clave

«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.»
Salmo 46:1

¿Qué es un refugio?

¿Alguna vez has estado afuera cuando de repente comienza una tormenta?

El viento puede comenzar a soplar. La lluvia empieza a caer. No te quedas afuera deseando ser lo suficientemente fuerte como para detener la tormenta.

Buscas un lugar seguro adonde ir.

Buscas refugio.

Un refugio es un lugar seguro al que alguien puede acudir para obtener protección.

La Biblia nos dice:

«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.»
Salmo 46:1

Dios quiere que Su pueblo confíe en Él.

Observa que el versículo no solamente dice que Dios es nuestro refugio.

También dice que Él es nuestra fortaleza y nuestro auxilio.

Esto es importante porque a veces enfrentamos cosas que nos hacen sentir débiles o asustados.

No tenemos que fingir que nunca sentimos miedo.

En cambio, podemos recordar:

Dios es mi refugio.
Dios es mi fortaleza.
Dios es mi ayuda.

¿Quién es más fuerte?

En la lección anterior, aprendimos que la guerra espiritual no es como las películas y los juegos.

Los cristianos no somos superhéroes con poderes mágicos.

Nuestra fortaleza viene de Dios.

A veces las películas, los juegos, los libros u otras formas de entretenimiento pueden hacer que el mal parezca extremadamente poderoso. Esto puede hacer que los niños se pregunten:

«¿Debo tener miedo?»

La Biblia dirige nuestra atención hacia algo muy diferente.

El Salmo 46 no les dice a los hijos de Dios que pasen su tiempo pensando en lo aterradores que son sus enemigos.

Dirige su atención hacia Dios.

Después de declarar que Dios es nuestro refugio y fortaleza, el Salmo dice:

«Por tanto, no temeremos…»
Salmo 46:2

¿Por qué?

Porque Dios está con Su pueblo.

Ser valiente no significa nunca sentir miedo

A veces las personas piensan que ser valiente significa nunca sentir miedo.

Pero puedes sentirte asustado y aun así decidir confiar en Dios.

Supongamos que te despiertas después de haber tenido un sueño aterrador.

Puedes recordarte a ti mismo:

Dios es mi refugio y fortaleza.

Puedes orar.

Puedes recordar las Escrituras.

También puedes acudir a tus padres o a otro adulto de confianza y decirle que tienes miedo.

Confiar en Dios no significa que tengas que enfrentar todo tú solo.

No necesitas objetos especiales para protegerte

A veces las personas ponen su confianza en objetos, símbolos, supersticiones u otras cosas porque creen que esas cosas las protegerán.

Los cristianos no necesitamos buscar protección mágica.

Nuestra confianza debe estar puesta en Dios.

Una Biblia no es un objeto mágico. Su importancia proviene de la verdad que Dios nos ha dado en Su Palabra.

La oración no es una fórmula mágica. Orar es hablar con Dios y depender de Él.

Y la armadura de Dios no es un traje imaginario que nos ponemos físicamente. Efesios 6 utiliza la imagen de una armadura para enseñarnos acerca de la verdad, la justicia, la fe, la salvación, la Palabra de Dios, el evangelio de la paz y la oración.

Nuestra confianza no está en un objeto. Nuestra confianza está en Dios.

No te fascines con el mal

Hay otra parte importante de confiar en Dios.

No necesitamos aprender todo lo posible acerca de la oscuridad.

A veces las personas se interesan tanto en los demonios, los espíritus malignos, las historias sobrenaturales o las cosas aterradoras que esos temas empiezan a ocupar cada vez más su atención.

Ese no es el propósito de aprender acerca de la guerra espiritual.

Piensa en una linterna dentro de un cuarto oscuro.

Cuando enciendes la linterna, no estudias cada parte de la oscuridad.

Prestas atención a la luz.

De la misma manera, nuestro estudio de las cosas espirituales debe dirigir nuestra atención hacia Dios y Su verdad.

Tomamos el mal en serio, pero no necesitamos fascinarnos con él.

¿Qué debo hacer cuando algo me asusta?

Usemos un patrón sencillo:

DETENTE

No permitas que el miedo controle lo que haces a continuación.

PIENSA

Pregúntate:

«¿Qué sé acerca de Dios?»

Tal vez recuerdes:

«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.»
Salmo 46:1

ORA

Dile a Dios exactamente qué es lo que te asusta.

No necesitas palabras especiales.

Simplemente puedes decir:

«Dios, tengo miedo. Por favor, ayúdame a recordar que Tú estás conmigo.»

HABLA

Si algo que has visto, escuchado, soñado o experimentado continúa asustándote o confundiéndote, cuéntaselo a tus padres o a otro adulto de confianza.

No tienes que enfrentar el miedo tú solo.

Practiquemos

Imagina que otro niño te cuenta una historia aterradora acerca de algo sobrenatural.

Comienzas a preocuparte.

¿Qué deberías hacer?

No necesitas buscar en Internet tratando de aprender todo lo posible acerca del tema que te asustó.

No necesitas fascinarte con él.

Y tampoco necesitas fingir que no tienes miedo.

En cambio:

DETENTE.

No permitas que el miedo tome el control.

PIENSA.

Recuerda lo que dice la Palabra de Dios.

ORA.

Pídele ayuda a Dios.

HABLA.

Cuéntale a un adulto de confianza lo que escuchaste y por qué te molestó o te asustó.

Después, vuelve a dirigir tu atención hacia lo que sabes que es verdad.

Dios es nuestro refugio y fortaleza.

¿Qué sucede con las cosas malas que realmente ocurren?

Confiar en la protección de Dios no significa que los cristianos crean que nunca sucederá nada difícil o doloroso.

A veces nos enfermamos.

A veces otras personas nos hacen daño.

A veces ocurren cosas aterradoras.

A veces enfrentamos situaciones que no podemos controlar.

El mismo Salmo 46 describe circunstancias aterradoras y, sin embargo, continúa dirigiendo al pueblo de Dios hacia Él como su refugio.

Nuestra confianza no consiste en decir:

«Nunca me puede pasar nada malo.»

Nuestra confianza consiste en decir:

«Pase lo que pase, puedo confiar en Dios.»

Esa es una diferencia importante.

¿Dónde debe estar mi atención?

Toda esta lección puede recordarse con una pregunta sencilla:

¿Estoy mirando hacia la oscuridad o estoy mirando hacia Dios?

El discernimiento espiritual nos ayuda a reconocer el mal.

Pero reconocer el mal no es nuestra meta final.

Nuestra meta es conocer a Dios, confiar en Él y seguirle.

El Salmo 46 finalmente nos da una maravillosa instrucción:

«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.»
Salmo 46:10

Cuando el mundo parezca aterrador o confuso, recuerda quién es Dios.

Recuerda

No necesitas poderes mágicos.

No necesitas objetos mágicos.

No necesitas saberlo todo acerca del mal.

Y no tienes que vivir con miedo.

Dios es nuestro refugio.
Dios es nuestra fortaleza.
Dios es nuestra ayuda.

La verdad de hoy

Cuando tengo miedo, puedo volverme hacia Dios en lugar de concentrarme en lo que me asusta. Mi confianza y mi protección están en Él.

Hablemos de ello

  1. ¿Qué es un refugio?
  2. Según el Salmo 46:1, ¿quién es nuestro refugio y fortaleza?
  3. ¿Confiar en Dios significa que nunca sentiremos miedo?
  4. ¿Qué puedes hacer cuando algo te asusta?
  5. ¿Por qué los cristianos no debemos confiar en objetos mágicos o supersticiones?
  6. ¿Cuál es la diferencia entre tomar el mal en serio y fascinarnos con él?
  7. ¿Confiar en Dios significa que nunca nos sucederá nada difícil?
  8. Cuando algo te asusta, ¿con qué adultos de confianza puedes hablar?

Actividad: Mi recordatorio del refugio

En una hoja de papel, dibuja un escudo grande.

Dentro del escudo escribe:

DIOS ES MI

REFUGIO
FORTALEZA
AYUDA

Debajo del escudo, escribe:

Salmo 46:1

Guarda tu dibujo en algún lugar donde pueda recordarte a quién debes acudir cuando sientas miedo.

Oración

Querido Dios, gracias por ser mi refugio y mi fortaleza. Cuando tenga miedo, ayúdame a recordar que puedo acudir a Ti. No permitas que me fascinen las cosas malas o aterradoras. Ayúdame a aprender Tu Palabra, a orar, a confiar en Ti y a hablar con alguien cuando necesite ayuda. Gracias porque no tengo que enfrentar mis temores solo. Ayúdame a mantener mi atención en Ti. En el nombre de Jesús, amén.

Nota para padres o maestros

Una parte especialmente importante de esta lección es evitar la promesa de que «Dios protege a los cristianos, por lo tanto nunca te sucederá nada malo». Esto podría enseñarles involuntariamente a los niños algo que las Escrituras mismas no prometen.

En cambio, la lección enseña la verdad más profunda que encontramos en el Salmo 46: Dios continúa siendo nuestro refugio aun cuando existen circunstancias difíciles o aterradoras.

También nos proporciona una buena progresión en la serie:

Lección 1: ¿Cómo reconozco la verdad?
→ DETENTE → PIENSA → COMPARA

Lección 2: ¿Qué es la guerra espiritual?
→ Mi fortaleza está en el Señor.

Lección 3: ¿De dónde viene mi protección?
→ Dios es mi refugio, mi fortaleza y mi ayuda.

Esto prepara de manera muy natural la Lección 4: ¿Qué es la armadura de Dios?

En lugar de pensar que la armadura es una protección mágica, los niños ya comprenderán que la armadura viene de Dios y nos enseña cómo permanecer firmes y fieles en Él.

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